Apuntes de sostenibilidad en Telefónica

Hablemos de eficiencia energética.
Telefónica, al trasladar a sus empleados al “Distrito C”, ha aumentado su eficiencia energética por diversos motivos.
Supongamos que sean 8.000 los trabajadores (de Telefónica de España) concentrados allí, y que directamente por ello se reduzca un 20% el consumo de energía.
Pensemos que, además, el tipo de construcción acristalada y con aislamiento térmico ahorre un 10% adicional.
Si se evitan desplazamientos entre oficinas, un 5% más.
En total, un 65% de consumo energético según nuestros nada exhaustivos cálculos.
El complejo urbanístico dispone de una de las mayores superficies de paneles solares fotovoltaicos de nuestro país: consideremos que se produce energía eléctrica equivalente a un 25% del consumo que estamos analizando.
Ahora hablaríamos de una reducción de ¡un 60% del consumo antiguo!.
Aunque esto sólo es una suposición -sean lan cifran correctan o no- es indudable que se consigue un aumento espectacular del balance de eficiencia energética. Y, todo hay que decirlo, una reducción de costes nada despreciable para la empresa.
Pero todo tiene dos caras. Si se nos permite el juego de palabras, podría ser un lavado de cara … de cara a la galería: medioambientalmente hablando, aparentemente el traslado de trabajadores al Distrito C es un avance.
Sin embargo hay factores que podrían reducir este positivo balance medioambiental y reducirlo a un simple y llano ahorro de costes, unido a un poco de marketing “verde”.
La segunda parte de este traslado es el negativo efecto que sobre el medio ambiente genera la obligación de que ocho mil trabajadores (más visitas) se trasladen diariamente hasta un lugar de las afueras de una metropoli como Madrid. ¿Quén mide este efecto contrario?


Pues ya que estamos, sigamos con nuestros rudimentarios cálculos:
Seguro que alguien de los que vivía em Madrid antes iba andando a su puesto de trabajo, por ejemplo, un 5%. Ahora dudamos que vaya un 0,1%.
Consideremos que antes se desplazara en metro, bus o tren a su centro de trabajo un 75% de la plantilla. Ahora quizás no pasen de un 55%.
Posiblemente antes se tardara en transporte público una media de 30 minutos. Ahora, una hora (de ahí el incremento del transporte privado, además del mayor espacio para aparcamiento que en lugares céntricos).
¿y quién cuantifica este incremento de consumo-contaminación? ¿contrarrestará esto la reducción de consumo de la empresa? ¿cuánto más gasto energético supone que 400 trabajadores ya no vayan andando, que 1.600 vayan ahora en coche propio o que 4.400 tarden media hora más dos veces al día?

Arriesgémonos:
400×1,5€ más en transporte público: 600€ [antes 0€]
1.600x40kmx10l/100kmx1,15€/l en coche: 7.360€ [antes 1.600×1,5€=2.400€]
4.400×1.5€ de incremento de desplazamiento en tiempo: 6.600€ [antes 3.300€]
¡casi 15.000€ diarios en coste por desplazamientos cuando antes eran 6.000€! ¡un incremento de un 150%!
Calculemos el coste “contaminante”:
transporte público: 25g[CO2] por Km (media 7km antes, ahora 12km). Antes  6.000x25x7=1.050kg ; ahora 4.400x25x12=1.320kg.
transporte privado: 140g[CO2] por Km (media antes 30km,  ahora 40km). Antes 1.600x140x30=6.720kg; ahora 3.600x140x40=20.160kg.
Es decir ¡casi se triplica el efecto contaminante!
Pues nada, os invitamos a que hagáis vuestros propios cálculos sobre los efectos de la reducción del consumo eléctrico de nuestra ecológica empresa… A lo mejor nos llevamos una sorpresa.
Pero en cualquier caso, independientemente de las cifras y del balance que dé este binomio, no es una política medioambiental correcta descargar a la empresa de peso contaminante para cargarlo sobre los hombros de los trabajadores, al menos sin tener en cuenta el impacto de este traslado sobre el consumo de energía total y, sobre todo, sobre el cielo de Madrid…